Porque los docentes,
y en especial los de liceos suburbanos, nos sentimos muchísimas veces como
ovillados en las madejas que en ciertos contextos han tejido miradas políticas más o menos involucradas con las realidades humanas que
coexisten en el país, el siguiente artículo puede resultarnos más que interesante y esclarecedor:
W. Bion y su contribución al debate Natura
vs. Nurtura [1] Desarrollo temprano y psicosis
Por Ricardo Spector
Médico Psiquiatra y Psicoanalista. Miembro del
Colegio de Psicoanalistas www.colegiodepsicoanalistas.com Miembro Titular Didacta de la Asociación
Psicoanalítica Argentinawww.apa.org.ar
rispector@gmail.com
El trabajo con
Grupos y con pacientes esquizofrénicos llevó a Bion a elaborar un 'modelo de la
mente' que implica el estudio pormenorizado de los orígenes del pensamiento y
una postura original sobre el desarrollo primitivo o temprano, basado en el
encuentro bebé / madre, del que nos ocuparemos aquí. Describe los fracasos
originarios en la construcción de las categorías mentales básicas que se
relacionan con la personalidad psicótica. Estos fracasos son fruto de la falla
del par continente – contenido y pueden deberse tanto al ambiente como a
factores constitucionales.
Aclaraciones
metodológicas
Los modelos y
teorías, acerca del desarrollo primitivo de la mente, elaboradas por Bion
surgen de la aplicación del método psicoanalítico. Por lo tanto son
inferencias, muchas de las cuales pueden ser puestas a prueba tanto por la
exploración directa de bebés en su medio ambiente como por investigaciones en
otros territorios tales como los neurocientíficos, genéticos, etológicos, etc.
Pero es importante aclarar que los objetos de estudio que aísla son propios de
la disciplina y que las correlaciones posibles con otras se harán respetando
los métodos de investigación de cada una y, por lo tanto, el recorte de su
propio objeto de estudio. Sólo puede estudiarse lo mental a partir de los
efectos que produce en otro ser humano, al menos desde el punto de vista psicoanalítico.
En el contexto de
esta publicación, lo que probablemente sea más interesante es seleccionar un
aspecto de la obra de Bion que, a mi juicio, permite tener un instrumento útil
para plantearse el siguiente problema: ¿De qué modo afecta el bebé a su
ambiente?¿Qué modelo de la mente permite aproximarse a este problema? ¿Es
posible disminuir la dicotomía, que podría ser parcialmente productiva desde el
punto de vista operacional, pero muy poco convincente desde el punto de vista
de la comprensión científica, entre natura y nurtura? Las psicosis son las situaciones clínicas
privilegiadas para explorar e hipotetizar sobre esta cuestión, aunque es
operante en todos los seres humanos.
Es evidente, para todos aquellos que trabajan
en psiquiatría infantil, que el medio ambiente del niño es de extrema
importancia para su desarrollo emocional. Incluso los poetas y el conocimiento
popular reconocen desde hace siglos, la importancia de la crianza para el
desarrollo futuro de la personalidad. Sin embargo, lo que no ha sido tan
evidente, para aquellos involucrados en el cuidado continuo de bebés desde el
nacimiento, es que lo que el neonato ofrece al medio ambiente es variable y
también ampliamente importante en la determinación del crecimiento de su
personalidad.
Desarrollos en el
psicoanálisis
Freud comenzó
investigando la determinación de síntomas neuróticos en pacientes adultos y su
relación con situaciones traumáticas actuales. No tardó en convencerse de que
debía buscar las raíces de los fenómenos actuales en la infancia. Esto no fue
suficiente y describió las Series Complementarias.
Estas implican que
la manifestación sintomática actual contiene una dimensión constitucional, un
factor traumático infantil y un factor desencadenante contemporáneo al síntoma.
Su otro gran descubrimiento fue que no es posible investigar un aparato
psíquico si no es poniéndolo en relación con otro. El estudio de la relación
transferencial y sus modificaciones a lo largo del tratamiento se convirtió en
el centro de la labor psicoanalítica. Aunque dejó para sus continuadores la
exploración de los desarrollos primitivos o tempranos, él captó lo esencial y
dio el paso fundamental en la investigación científica del niño y el bebé que
hay en todos nosotros cuando diseñó el método psicoanalítico.
Sabemos que, a
partir de su obra, se desarrollaron múltiples líneas que generaron
"escuelas" y que estas, jerarquizaron y desplegaron aspectos
diferentes de sus descubrimientos. M.Klein y D.Winnicott suelen ser vistos como
representando posturas polares, o extremas, en el debate natura-nurtura.
M.Klein habló de
envidia primaria como factor constitucional que, si es muy intensa, perturba la
relación del bebé con el pecho y, por lo tanto, genera dificultades serias en
el desarrollo psíquico. De todos modos, no dejó de tener en cuenta la
importancia del medio ambiente.
D.Winnicott acumuló evidencia convincente de cómo los patrones básicos
de salud del crecimiento de la personalidad infantil pueden ser distorsionados
por las fallas familiares e impulsados por los logros de la familia. Pero él
llamó a la psicosis adulta "una enfermedad por deficiencia en la
infancia", implicando deliberadamente que el medio falló en proveer el cuidado
necesario como si se tratara de las deficiencias vitamínicas
. Probablemente
pensó que M. Klein era incapaz de entender la importancia para un infans de los
éxitos y fallas de su medio ambiente. Este malentendido reforzó una postura
defensiva en él y en otros contra el reconocimiento de la contribución del
infante al impacto del cuidado que se le ofrece. Desde mi punto de vista, el desarrollo de
Bion del descubrimiento de M.Klein de la identificación proyectiva ofrece una
vía de progreso en el malentendido Klein-Winnicott. Pienso que también hace
posible un acercamiento entre los protagonistas del rígido y vehemente combate
natura versus nurtura. Bion dedujo y describió cómo los estados emocionales
tempranos, tanto placenteros como dolorosos, son experimentados en forma
concreta y, como tales, no están disponibles para el crecimiento mental. Estos
estados no pueden ser pensados, imaginados, soñados, recordados (como opuesto a
ser repetidos), hasta que hayan sido transformados en experiencias abstractas.
Un infans no puede
adquirir esta capacidad para transformar sus experiencias primitivas de
elementos beta a elementos alfa [2] como los llamó Bion, excepto por
identificación con un objeto capaz de efectuar esta función fundamental. Esta
identificación es lograda en el desarrollo sano vía el uso de la identificación
proyectiva como un mecanismo normal. En esta situación un infans evacúa su
inmanejable, indigerible, conglomerado de buenas y malas experiencias en el
objeto parcial care-taking. Este objeto parcial receptivo ofrece una
realización de la expectativa innata del infans, su preconcepción de que hay un
"algo en algún lugar" en el cual lo inmanejable puede ser hecho
manejable, lo insoportable soportable, lo impensable pensable.
El objeto parcial
primario, el pecho en terminología kleiniana, actúa por medio de un proceso al
cual Bion llama función α, sobre los elementos ßproyectados y los vuelve
pensables, almacenables y soñables. Éstos son proyectados en el bebé e
introyectados por él. El resultado es una identificación con un objeto parcial
capaz de producir la función α. Bion dió
el nombre "reverie" a la capacidad del objeto de recibir y responder
creativamente a las experiencias concretas, de caos y confusión proyectadas por
el bebé. La capacidad de un bebé normal para tolerar la frustración es muy
pequeña. Cuando un neonato normal experimenta frustración esto ocurre en un
terrible estado de sufrimiento, que él asume como interminable.
Este sentir de la
urgencia con que esta infinita agonía debe ser frenada de inmediato es
proyectada sobre la madre. En otras palabras, la madre la siente, lo que es
distinto de comprenderla. La siente. Ella puede a menudo reaccionar rápida y
adecuadamente. Reverie, o función α pueden producirse casi instantáneamente.
Esta respuesta, que implica el encuentro de la preconcepción del bebé (en algún
lado habrá algo que me alivie instantáneamente y del todo) con realizaciones
apropiadas, deberá repetirse innumerables veces, y en un período prolongado de
tiempo, para que el crecimiento mental normal pueda apoyarse sobre bases
firmes. Esto implica también la paciencia y la intensa atención por parte de la
Madre. También del analista con su paciente. Ambos deberán aprender de la
experiencia.
Las fallas, la
Madre y el neonato
Lo que puede
resultar mal para un infans es una madre que no posea esa identificación con un
pecho capaz de tolerar y de transformar lo intolerable. En este caso, ella no
podrá responder creativamente, con reverie, a las proyecciones del bebé y
deberá liberarse ella misma, de vuelta hacia y en el bebé, de un terror sin
nombre. Esta respuesta interfiere con el crecimiento de la capacidad del
infante para relacionar acción con reacción, causa y efecto, poner juntos uno y
uno para hacer dos, o sea, perturba o impide el crecimiento de una capacidad
para pensar, que es una capacidad para vincular.
Un modo habitual en
que la madre intenta ocultar/se esta falla es por medio de un acercamiento
puramente físico al malestar del lactante. Es fácil quedar atrapada en este
funcionamiento dado que el bebé necesita alimentarse muy frecuentemente. Bion
afirma que si la reverie no es acompañada del amor de la Madre por el hijo al
mismo tiempo que por el Padre, esto será comunicado al bebé. Esto último, tiene
muchas implicancias.
Es el modo en que
podemos pensar que la triangularidad aparece de entrada, como condición
necesaria para el desarrollo de la capacidad para pensar. Ya hemos dicho que
Bion postula la existencia de una Preconcepción Pecho, es decir la expectativa
innata de que algo habrá afuera que satisfará la necesidad en forma inmediata y
completa. Para que la preconcepción conduzca al desarrollo deberá encontrarse
con su realización, es decir, que la experiencia ocurra realmente. Pero va más
lejos, afirma, y yo creo que es una hipótesis de gran valor, que existe una
preconcepción edípica innata.
Por supuesto
implica una estructura que ha de adquirir contenido de acuerdo a las
experiencias posnatales, pero implica que en la disposición humana no sólo hay
una expectativa de que 'algo afuera me va a satisfacer' sino también un
'conocimiento' de que los otros se satisfacen entre sí independientemente de
uno mismo. Volvamos entonces a la reverie. La respuesta de la Madre al
sufrimiento extremo del neonato, que ella experimenta 'realmente' en sí misma,
y es capaz de contener, implicará -de su parte- el conocimiento conciente, y
sobre todo inconciente, de que un bebé es algo diferente de un hombre (el Padre
nombrado más arriba). En otras palabras, implicará que la Madre no es
psicótica.
La madre psicótica
podrá entonces proveer alivio físico de diverso tipo, pero no podrá generar las
condiciones de desarrollo de la capacidad para pensar (debe tenerse presente
que pensar implica a las experiencias emocionales). Volvamos a nuestra pregunta inicial: ¿Cómo
puede el bebé afectar a su medio ambiente? El modelo de la mente del que nos
ocupamos ofrece una alternativa para incluir la posibilidad de que un ambiente
razonablemente sano resulte incapaz de generar las condiciones para el
crecimiento mental. Si la intolerancia a la frustración [3] es muy elevada en
el bebé, éste será incapaz de identificarse con el objeto parcial que ha
efectuado la función α. Sus caóticos estados emocionales (elementos ß),
evacuados para que sean recibidos por el objeto, no pueden volver a ser
incorporados por él para promover la capacidad de abstracción y por lo tanto el
crecimiento mental. Utilizando el modelo digestivo para el funcionamiento
mental, diríamos que hay un trastorno de la absorción. El único camino es una
nueva evacuación que irá haciendo imposible la digestión por parte de la
función α materna y haciendo proliferar la Parte Psicótica de la Personalidad.
Trastornos del
Pensamiento
La psiquiatría
clínica ha descripto, hace ya mucho tiempo, a la concretización del pensamiento
como un signo patognomónico de los cuadros de tipo esquizofrénico. Freud los
estudió en relación a la desinvestidura de la Representación-cosa. El aporte
fundamental de W. Bion, que nos interesa destacar aquí y que proviene de la
experiencia en la práctica psicoanalítica, es que la capacidad para pensar se
adquiere en la relación entre dos mentes en diferente estado de desarrollo.
La capacidad para
pensar implica la capacidad para vincular. Hemos descrito muy suscintamente el
pattern básico de dicha interacción, cuando es normal: 1) Identificación Proyectiva
del estado emocional insoportable, experimentado en forma concreta (contenido).
2) El estado emocional es experimentado por la madre (o por su sustituto que
opera como continente) y procesado por ella. Esto implica que es puesto en
relación, o vinculado, con las ideas que ella tiene acerca del bebé y de sí
misma. 3) Es devuelto al bebé en forma 'digerida'.
Esto implica que el
bebé recibe tanto el contenido procesado como la capacidad para procesar
(Función α). Este proceso genera, entonces, el desarrollo de la capacidad para
'pensar las experiencias emocionales', que es la fuente de la salud mental. Es
el origen de la capacidad para la abstracción y el reconocimiento/
diferenciación de nuevas experiencias emocionales. Las fallas en este proceso
pueden darse, entonces, en cualquiera de los componentes de la pareja bebé –
madre, del modo antes descrito (madre psicótica o intolerancia extrema a la
frustración en el bebé).
El resultado será
entonces la incapacidad para la conciencia, tanto de la realidad interna como
de la externa, y la imposibilidad para modificar la frustración en relación con
la realidad, siendo necesario evadirla. Esto inhibe el crecimiento mental.
Notas
[1] Nurtura:
nutrición y, por extensión, la crianza o educación que se recibe. [2] Dice Bion
en Aprendiendo de la Experiencia: "La función Alfa opera sobre las
impresiones sensoriales, cualesquiera sean, y las emociones, cualesquiera sean
las que el paciente acepta. Mientras la función Alfa opere con éxito, se
producirán elementos alfa y estos elementos resultarán adecuados para ser
almacenados y satisfacer requisitos de los pensamientos oníricos. Si la función
Alfa es perturbada, y por lo tanto resulta inoperante, las impresiones
sensoriales que el paciente capta y las emociones que él está experimentando
permanecen inmodificadas. Los llamaré elementos beta. En contraste con los
elementos alfa, los elementos beta no son sentidos como si se tratara de fenómenos,
sino como las cosas-en sí- mismas." [3] Esta manifestación inferible
(intolerancia extrema a la frustración) puede considerarse como la expresión
mental de diversos trastornos que pueden ser estudiados desde el punto de vista
neurobiológico como factores constitucionales en la esquizofrenia.
Bibliografía
Bion W. -
Differentiation of the Psychotic from the non-Psychotic Personalities. International
Journal of Psycho-Analysis, Vol. 38, 1957.
- A Theory of Thinking. International Journal of Psycho-Analysis, Vol. 43, 1962. -
Aprendiendo de la Experiencia, Editorial Paidos, Buenos Aires. Freud S.: Lo Inconciente. En Obras
Completas, Amorrortu ediciones, Tomo XIV.
Fuente: http://www.elpsicoanalitico.com.ar
Fuente general:
Semanario Alternativas Nº 263 del 19/4/2013
![]() |
Evaluar se parece, cada vez más, al mito de Prometeo. Pero a lo hecho, pecho, como dice el refrán. Pecho, y no sólo cabeza. ![]() |