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viernes, 27 de octubre de 2017
sábado, 21 de octubre de 2017
Sembrar, a pesar de la incertidumbre; ésa es la misión sagrada de la docencia.
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Educar a las
semillas de la nada
y colgarlas como
cuentas transparentes
de las ramas más
calladas de un árbol.
Algunas serán
llevadas por los pájaros,
otras se pegarán al
viento
y algunas se
hundirán en las miradas
o en las palabras
sueltas
que a veces se
arremolinan en el aire.
Y a través de esas
limpias mediaciones
caerán detrás de la
sequía,
torcerán el
invierno,
se alzarán sobre la
torre rota
y hasta quizá
germinen sin notarse
entre los mustios
epitafios.
Porque nos hace
falta esta cosecha.
Todas las demás se
consumen,
se pudren como la
sombra del agua,
como panes de
polvo.
Sólo resta la
cosecha de la nada,
pero antes hay que
efectuar la siembra.
Las semillas están
en todas partes:
es preciso
enseñarles a brotar.
Hay que educar a
las semillas de la nada
para que puedan
germinar como las otras.
Roberto Juarroz
de Duodécima poesía
Vertical
Ediciones Carlos
Lohlé, Buenos Aires, 1991
De: http://poelobo.blogspot.com
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